Nicaragua: Una Revolución Fallida: La Lucha Indígena Por El Saneamiento

Aldeanos Miskitu a orillas del Río Coco. Noviembre 2018

Aldeanos Miskitu a orillas del Río Coco. Noviembre 2018

Nicaragua: Una revolución fallida: La lucha indígena por el saneamiento se publica en un creciente clima de miedo y represión en las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua, como lo demuestran los recientes ataques contra las comunidades Mayangna de Alal y Wasakin y la comunidad Miskitu de Santa Clara, y proporciona información detallada sobre los actores involucrados: empresas mineras de oro extranjeras, actores nacionales e internacionales en la industria maderera y ganadera, así como destacados funcionarios nicaragüenses.

Mientras la atención internacional se dirige a las amenazas a los pueblos y bosques de la Amazonía brasileña, el llamado “gobierno socialista” de Ortega no sólo ha fallado en cumplir la protección legal de las tierras indígenas, sino que en realidad desempeña un papel activo en la colonización y explotación por parte de las empresas transnacionales. Los documentos oficiales del gobierno, obtenidos por el Instituto, revelan una oferta a potenciales inversionistas de más de 7.1 millones de hectáreas de tierra para concesiones mineras (60 por ciento del país) y más de 3.5 millones de hectáreas para proyectos forestales (30 por ciento del país).

En los últimos tres años, la cantidad de tierra bajo concesiones mineras se ha más que duplicado, alcanzando 2.6 millones de hectáreas, o sea el 20 por ciento del país. Del mismo modo, los bosques primarios de Nicaragua, la mayoría de los cuales se encuentran a lo largo de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe y son esenciales para los medios de vida de los pueblos indígenas, están bajo una intensa presión por parte de las corporaciones y colonos para la ganadería y las operaciones de madera. La cobertura forestal en Nicaragua ha disminuido del 76 por ciento en 1969 al 25 por ciento en la actualidad. El informe detalla los vínculos personales del presidente Ortega y su familia con el negocio forestal y maderero a través de la empresa Alba Forestal.

Sobre la base de una extensa investigación de campo, Nicaragua: Una revolución fallida, proporciona testimonios de primera mano de miembros de comunidades que han sido objeto de violencia intensa, incluyendo asesinatos, secuestros, quema de viviendas y otras intimidaciones vinculadas a invasiones de tierras. El informe revela la complicidad entre los funcionarios del gobierno de Nicaragua y las empresas extranjeras a medida que expropian a las comunidades indígenas, llevándolas al hambre y a la enfermedad y creando un asfixiante mapa de confinamiento.

Al examinar cómo los esquemas de ‘desarrollo’ pasados, el reasentamiento de excombatientes y las políticas favorables a las empresas avanzadas por los sucesivos gobiernos han explotado las tierras de la Costa Caribe, el informe proporciona un análisis en profundidad y un contexto histórico de la situación actual. También detalla cómo los pueblos indígenas han recurrido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos debido a la larga negación de las protecciones jurídicas que les otorga la ley y cómo las resoluciones vinculantes de este Tribunal han sido ignoradas en gran medida hasta la fecha.

Nicaragua: Una revolución fallida también expone cómo los funcionarios gubernamentales son cómplices de las invasiones a través de la participación directa en la venta ilegal de tierras y la formación de órganos de gobierno paralelos para eludir la autonomía indígena.

Nicaragua: Una revolución fallida rompe este silencio y llama la atención sobre la lucha continua de los pueblos indígenas por el saneamiento, el paso final de la Ley 445 que requiere el desalojo de los colonos que se han establecido en los territorios indígenas, así como de las corporaciones, que utilizan y se benefician de los territorios sin título legal o un contrato de arrendamiento con las comunidades. 

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